Columna de opinión: ¿Los mismos en las mismas?

¿Los mismos en las mismas?


Uno de los sucesos más importantes en Colombia y en la historia del mundo, quizás ha sido la separación de la iglesia y el estado. Pero pensemos esta separación de manera relativa, ¿no creen?, pues con la reciente victoria del “NO” en el plebiscito por la paz, quedó en evidencia la fuerza del púlpito en la política y el peso que tienen las iglesias en las decisiones políticas. Ahora bien, estamos seguros de que todos los que apoyamos el “SÍ” y votamos, los que apoyamos y no pudimos votar o no se nos dio la gana de votar; llegamos a preguntarnos, ¿qué otra cosa podría estar mal?, permítame decirle algo, “¡Sí, la hay!”. A parte de Uribe y Ordóñez, está el referendo de Viviane Morales para prohibir la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo y personas solteras, un referendo que degrada a las personas solteras, las madres cabezas de familia, los homosexuales y los viudos.

La constitución de Colombia en el artículo 13 señala, “Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El Estado promoverá las condiciones para que la igualdad sea real y efectiva y adoptará medidas en favor de grupos discriminados o marginados”. ¿Dónde quedaron los derechos a la igualdad  de las personas del mismo sexo o las personas solteras en el momento en que Viviane Morales creó este referendo?, la respuesta está muy clara, “no se sabe, no responde”. Lo que sí sabemos es que este referendo, no solo es homofóbico, sino también vulnera el derecho de los niños y niñas a tener una familia, el libre desarrollo de la personalidad especialmente de las mujeres solteras y el de la igualdad de trato ante la ley de más de 17 millones de colombianos a quienes se les excluirá de la posibilidad de postularse como adoptantes. 


Sin embargo, a pesar del hecho de que la iglesia no es la encargada de la educación ni bienestar social, continúa siendo determinante, y es pertinente considerar si estas decisiones pueden seguir viéndose afectadas por el fuerte control político que ejercen. Y no está de menos preguntarse, ¿por qué siguen los mismos en las mismas?

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